Las calles del gueto de
Roma se pueden pasear ahora virtualmente como eran a finales del siglo XIX
gracias a una iniciativa que permite verlas en una reconstrucción en 3D y
apreciar edificios que ya no existen, como el de las Cinco Escuelas.
Se trata de una oportunidad
única para descubrir el aspecto que presentaba uno de los barrios más
significativos de Roma antes de que fuera demolido y reconstruido a finales del
siglo XIX y principios del XX, contó en una entrevista con Efe la responsable
de las exposiciones del Museo Hebreo de Roma, Olga Melasecchi.
«El barrio judío se
había convertido en un espacio en condiciones de insalubridad importantes. Por
eso, a partir de 1870 se decide destruir todos los edificios y convertir el
gueto en otro completamente distinto», explicó esta historiadora del arte.
Es entonces cuando se
levanta el gueto tal y como se conoce en la actualidad.
Pero antes, la esencia
del barrio judío capitolino es inmortalizada en una serie de fotografías
gracias a las cuales ha sido posible crear este archivo 3D que permite al
público recorrer cada uno de los rincones de este gueto como si se encontrara
físicamente en ellos.
Su historia se remonta a
1555, cuando la Iglesia Católica estaba inmersa en pleno proceso de
Contrarreforma para combatir la Reforma Protestante de Martin Lutero y también
ocupada en contener el avance del Islam, según recordó Melasecchi.
Antes de esta fecha, los
judíos podían vivir y moverse libremente por la capital italiana, aunque
«se sabe que habían establecido su residencia en zonas cercanas a este
gueto».
Pero en 1555, «el
papa Pablo IV Carafa decide cerrarlo para tener controlado un movimiento (el
judaísmo) que podía amenazar el poder de la Iglesia Católica», ilustró.
Y prosiguió: «No
fueron expulsados de Roma, como ocurrió en otros países europeos, porque
desempeñaban papeles comerciales importantes, pero fueron apartados y
concentrados en este espacio que era una prisión a cielo abierto».
Las normas eran claras:
«Solo se les permitía vivir en esta zona amurallada que inicialmente tenía
dos puertas, aunque luego se construyó una tercera, y después dos más. Estas se
cerraban una hora antes de la puesta del sol y abrían al alba, por lo que
durante el día los judíos se movían por Roma, pero no podían salir de noche».
También se les prohibió
«tener personal de servicio que fuera cristiano, no podían trabajar los
domingos y eran obligados a asistir a los sermones que se celebraban en dos
iglesias católicas cercanas para forzarles a convertirse al cristianismo».
Este mapa en 3D presenta
algunos lugares que ya no existen, como los «edificios construidos en las
proximidades del río Tíber en los que vivían la gente pobre que se enfrentaba a
las continuas inundaciones por causa de las lluvias».
También se puede caminar por
la Calle del Pescado, «una de las avenidas más relevantes en la que los
comerciantes vendían pescado que exponían en grandes bancos de piedra» u
observar los elegantes «balcones con barandillas» que anunciaban la
entrada a la «zona en la que residían los judíos más adinerados».
Otra de las grandes joyas
que ya no existen es el edificio de las Cinco Escuelas, que se encontraba donde
concluye el llamado Portico D’Ottavia y cuyo único recuerdo en la actualidad es
una plaza que lleva su nombre.
«En el gueto había
judíos que practicaban ritos distintos, ya que muchos llegaron del Reino de las
Dos Sicilias, de la corona de España, en el siglo XV. Según lo establecido por
el pontificado, en el gueto solo podía existir un edificio religioso, por lo
que se decidió dividirlo en cinco sinagogas», describió Melasecchi.
En 1848, comienza el
proceso de cambio cuando «el papa Pio IX autoriza la apertura permanente
de las puertas» del gueto.
«La fecha elegida
para presentar el gueto en este proyecto digital ha sido 1888, porque es un año
en el que aún el barrio judío mantiene su aspecto, pero está ya incluido en el
Plan de Regulación de Roma, que establece que los judíos son iguales que los
italianos por lo que ya no tiene sentido que exista», aseguró.
La demolición concluye
con la construcción de cuatro solares separados por las dos grandes calles que
existen en la actualidad: Via Catalana y Via del Tempio.
El proyecto, que ha
costado 60.000 euros, ha sido elaborado por el estudio de arquitectura
KatatexiLux con financiación de la fundación de la familia Rothschild.
Es una iniciativa
«muy importante para la comunidad judía, porque por fin es posible caminar
por el interior del gueto como hombres libres», declaró el portavoz de la
comunidad hebrea en Roma, Fabio Perugia.
Los judíos de Roma invitan a pasear en 3D por su gueto del siglo XIX
15/Dic/2014
La Información, Laura Serrano-Conde